Lienzos de fiesta para cosas pensativas

“Y entonces, alma mía, sé ancha y ancha,

que te alcance la vida;

ensánchate como un traje de fiesta

sobre las cosas pensativas.”

Rainer María Rilke (1875-1926)

 

Fuerza mayor, 200 x 250 cm, óleo sobre lienzo, 2017
Fuerza mayor, 200 x 250 cm, óleo sobre lienzo, 2017

Alimentar el alma, con el arte que traspasa fronteras, en muchas ocasiones es atrevida acción de desconocer mataburros. Se satisface ese hambre con la burlesca sinonimia de buscar y encontrar, diversión y sentido,  jolgorio  y conciencia…No en balde, descubrirse degustando reflexiones es un desasosiego constante de mi generación, siempre en el empeño de percibirlo todo desde el filo del abismo: guerra o paz, petróleo o agua, ética o ironía, la otredad o yo. Y desde ahí, desde ese mensaje plurisingular plasmado del autor, las artes plásticas a menudo obsequian un oasis de visualidad contemporánea y marco físico que ahora, la Galería Movart, ha asumido desde el 25 de mayo al 1º de julio.

Para disolver límites entre tradición y subversión, tenemos la magnífica oportunidad de la exposición Quien busca encuentra, mediante obras que plantan diálogo con posibilidades comunicativas, desde aquellas sustancias específicas de Alan Kaprow. Lo obvio no está en desnudeces y poses, si como irrebatible saboreamos el señalamiento de incongruencias del discurso sociocultural liberador, ya expoliado y críptico.

Con singular excelencia de lo cromático, Victor Alexis Puig (Valpuig, 1966) hace gala de un expresionismo que sortea toda trágica resolución con la espátula colectiva. Hay alegría en mi búsqueda. ¡Él pensó en nosotros y estamos ahí! Sí importan introvertidos, depravados, sinceros, hipócritas, neuróticos y moralizantes. Textura y manchas, participan de una escogencia inclusivista que no puede alejarse de lo controvertidamente ético del mapa social universal. Por eso, detenerse ante Trabajar, cansa o la pieza que otorga título a la muestra, revela una fuerza simbólica que estableciendo empatías, analogías y equivalencias nos cuestiona procederes y matrices. El aguzar esas miradas, -o dobles miradas- generando múltiples lecturas -más allá de modelos y otras barreras-,hace distinguir esa síntesis culturológica de identidad caribeña que catapulta cuestionamientos.

Miedo,160 x 197 cm, oleo sobre lienzo, 2016

Para nada es criticable que los conocedores de la obra, sigan encontrando pupilas con soledades voluptuosas, pues el dilema de la relación del hombre con su propia condición humana lleva la responsabilidad también, de suspiros multiplicados en joyas y arrojos lúdicos en la bidimensionalidad de una moraleja. Este hecho artístico, nos dice una vez más que reconquistar “la utopía no ha de ser tan sólo reivindicar el derecho a soñar un mundo mejor sino también” tener en cuenta su imaginario subversivo, como aseverara Adolfo Colombres. A priori, los múltiples indicios etnoculturales de género y ancestros, habitan cada corredor.

No niego, la comunión de espíritu con semejantes, pero el carácter aséptico de estas intervenciones, desde un expresionismo casi olvidado, renueva tarjetas de presentación sin negar lo ingénito del dibujo, la espontaneidad y la naturaleza dinámica. Increíblemente, óleo y acrílicos en la inacabable paleta de colores no se contraponen y ni desprecian el detalle, logrando ser el complemento de un acierto psicológico en cada obra.

He ahí que la conocida periferia, no apena mostrar ser feliz pero con su perspectiva flexible; más bien la articulación de sus disímiles interpretaciones es distintiva en grandes formatos de hasta dos metros. Agradezcamos ¿por qué no? que estas desacralizaciones, movilicen entornos, contextos, conflictos y bonanzas sin perder lo analítico, lo crítico y también el goce que nos resignifica.

Y no se detiene el artista en crecer lienzos, deja puntos de continuidad en montajes circulares como estado de inquietud que manifiesta un poder de síntesis. Casi rematando un final inexistente, halagamos una curaduría en busca de acercar los límites arte/vida desde superposiciones y convivencias de lo que queremos ser y lo que somos en realidad.

Sin dudas, asistir a la calle Conde Duque 28 de Madrid, es encontrar si se está buscando las marcas de lo híbridamente feliz para pensar, es hallar las pautas para lo mutante entre lo humano y lo animal, sin dejar de ser sobrio y austero.

Lic. Duniesqui Rengifo